Cómo el minimalismo se convirtió en el primer inversor de mi startup

Por Maria Carvajal , Fundadora y CEO de Otter 

Septiembre 2016

¿Alguna vez has hecho una lista de todo lo que tienes en casa? Yo no lo había hecho nunca hasta que hace un año nos trasladamos de piso y tuve que calcular cuántas cajas tendríamos que mover. Mi estimación fue de unas 15 cajas para empaquetar todo lo que teníamos. Para mi sorpresa, necesitamos finalmente 32. Algo más del doble. ¿Cómo es posible tener tantas cosas sin ni siquiera saberlo?

Una mudanza es el momento perfecto para ver todo lo que tienes realmente. Seguro que hay un montón de cosas que usas diariamente y que puedes recordar, pero hay muchas otras cosas que tienes totalmente olvidadas durante años. Y cuando haces una mudanza, todas esas cosas que no has utilizado en años vuelven a flotar en la superficie. Si eres un nómada digital (o vital), seguramente revises más a menudo todo lo que tienes para ir ligero de equipaje. Si vives en el mismo lugar durante unos años, como era mi caso (aunque en diferentes pisos), lo más probable es que empieces a acumular cosas sin darte cuenta.

Lo gracioso es que yo estaba convencida de tener un estilo de vida “zen", y  mantenía el principio de deshacerme de algo viejo siempre que adquiría algo nuevo. Y normalmente lo hacía, pero parece ser que no en muchas ocasiones, porque mis pertenencias habían aumentado como la espuma sin ser consciente de ello.

El peso de todo aquello que no aporta valor a tu vida

Desde el primer momento en que Mike y yo nos trasladamos al nuevo piso sentí que ya no necesitaba tantas cosas. Tuve la sensación de tener un aluvión de objetos principalmente de la categoría "decoración" y "ropa y accesorios" con los que no sabía qué hacer. Nuestro nuevo nido era un espacio abierto en el que era fácil ver claramente todo lo que teníamos. La mayoría de las cosas eran mías, así que comprendí que era el momento de replantearme mi vida material, la cual empezaba a sentir como una pesada losa. Necesitaba espacio y claridad mental y ese peso materialista no ayudaba en absoluto. Para mí, la señal clara de que hay que dejar ir algo es el momento en el que no sabes qué hacer con ese pantalón o taburete y te planteas guardarlo "por si acaso". 

Por ese "por si acaso" guardamos muchas cosas, y es un argumento fácil para justificarnos y no deshacernos de algo que por un momento pensamos que tal vez sí que lo necesitamos. Y la verdad es que si no has usado ese jersey tan bonito en un año o dos, posiblemente no lo necesites. Es también en este espacio donde suele aparecernos el apego por las cosas que tenemos, algo que se puede trabajar e incluso transformar en una sensación liberadora. 

Empecé a buscar ideas y reflexiones sobre cómo ordenar y hacer "detox del hogar". Encontré a personas inspiradoras que hablaban del minimalismo como un estilo de vida. Un buen ejemplo de esto para mí ha sido la conocida experta del orden Marie Kondo o el dúo The Minimalists. Marie Kondo tiene un curioso y práctico método de organizar las cosas, y lo más importante que me aportó fue la reflexión de ser conscientes de qué tipo de sentimientos o emociones nos transmiten cada una de las cosas que tenemos, de manera que nos rodeemos solamente de aquellas cosas que nos aportan buenas sensaciones. Según ella, lo importante no es tener la mínima cantidad de cosas sino que realmente nos inspiren algo positivo en nuestra vida. Siguiendo esta idea, Josua Fields y Ryan Nicodemus, The Minimalists, a menudo aclaran en sus podcasts y posts que ser minimalista tampoco significa tener un mínimo número de objetos, sino tener aquello que tú en particular necesitas o tiene un valor especial para ti. Eso implica un cuestionar constante nuestra forma de consumo en la vida cotidiana. Y en ambos casos está latente la idea común de “simplificar”.

Hablo de minimalismo a pesar de ser una amante de la estética. Par mí la moda y el interiorismo son una forma (material) de expresión que tenemos muy importante en nuestro día a día y representan (otras) capas de nuestra personalidad. De hecho, en mi caso, mi ropa o la decoración de mi casa siempre van de la mano de mi estado de ánimo o etapa vital en la que me encuentre, como una herramienta que me ayuda a crear una atmosfera en la que me sienta bien y pueda redescurbrirme, me ayude a mejorar o relajarme. La buena noticia es que si tú también te expresas a través de lo material (consicente o inconscientemente) también puedes ser minimalista. Esta actitud mental no sólo se aplica a las cosas materiales sino también a nuestra energía, nuestras relaciones o incluso nuestro tiempo.

Lanzar mi propia startup también cambió mis prioridades

Sabemos que, a veces, las novedades llegan todas a la vez. En mi caso, nos trasladamos de casa al mismo tiempo que estaba lanzando Otter. ¡Fiesta de cambios!

Desde ese momento, mis prioridades han ido cambiando. Durante este año he aprendido más que nunca lo que significa ser responsable de mi energía y mi tiempo o encontrar el equilibrio entre mi vida y mi trabajo (si es que lo hay) que me siente bien. Tener este estado mental minimalista ha sido clave para mí, siendo consciente sobre dónde, con qué y con quién invertir mi tiempo. Este estado mental "esencialista" te ayuda a estar más centrado y no sentir que estás a la deriva en una corriente que no puedes controlar. Es algo que se convierte en una práctica diaria que tiene como base el revisarse a uno mismo por dentro y aprender a elegir con propósito y no de manera reactiva.

Después de un año, y habiendo cambiado de manera natural algunos de mis hábitos según esta perspectiva, es mucho más fácil para mí ser consciente de mí misma. Y poco a poco, a medida que me voy desprendiendo de cosas que no necesito, siento que tengo más tiempo y más espacio mental para centrarme en las cosas que realmente me importan.

Jenny Mustard (youtuber y blogger de moda y alimentación) hace una buena explicación en este video de 3 minutos sobre su idea sobre qué es el minimalismo y lo resume en esta interesante reflexión.

Abrazando el caos I

Abrazando el caos II

Retorno de la inversión y menos cosas de las que preocuparse 

Ya había usado Wallapop antes de nuestro traslado para vender algo de ropa y muebles. Si vives en España posiblemente conozcas esta app, que ha construido un "flea market" online y en el que puedes ver qué venden las personas geolocalizadas cerca de ti o buscar por tipo de producto. Ya tenía un perfil y había comprobado lo bien que funcionaba si quieres vender cosas como particular. Así que cuando sentí esa invasión de objetos varios tras la mudanza empecé a colgar todos aquellos objetos y ropa para los que me sentía incapaz de encontrar un lugar en la nueva casa y que no había usado en uno o dos años.

Creo que las apps como Wallapop son una herramienta fantástica para dejar nuestras cosas en manos de gente que las puede necesitar y al mismo tiempo poder recuperar algo de dinero. Me parece interesante la idea de convertirnos en nuestra propia tienda, y la mayoría de experiencias que he tenido a través de esta app han sido positivas e incluso me han permitido conocer a gente interesante. 

Para que te puedas hacer una idea del impacto que ha tenido este proceso de ordenar y despejar mi vida material he pensado en hacer un resumen de los principales "KPIs" del proceso. Y es que, hasta el día de hoy, he vendido casi 200 objetos de la siguiente manera:

108 objetos en Wallapop

65 objetos vendidos en eventos en casa para amigos y en algún "flea market" de los que se organizan en Barcelona.

15 donaciones

El resultado económico de este hobby de ventas  que tuve especialmente el año pasado ha sido de 3,483€. Es algo subjetivo decir si es mucho o poco y depende de la referencia personal de cada uno, así que pienso que lo mejor es convertirlo en una cifra relativa. En mi caso, ha supuesto una cantidad suficiente para la inversión publicitaria que hemos hecho hasta ahora en Otter, así como pagar mi cuota mensual en el espacio de coworking MOB o cubrir subscripciones como la de Google Aps o Iconosquare. También puedo equiparar esta cifra como una cantidad equiparable a casi tres meses de mi antiguo sueldo. Aún me quedan 75 objetos por vender, y si los vendo al precio que he marcado inicialmente (una cosa que sí que es común en Wallapop es el "regateo") así que aún puedo conseguir 1,415€ más. Me ha fascinado el hecho de ver el gran soporte económico que podemos tener deshaciéndonos de cosas que no necesitamos. ¿Es un buen "hobby", no crees?

Nadie dijo que hacer "bootstraping" con una startup iba a ser fácil. De hecho, a menudo me pregunto a mí misma cuánto tiempo deberíamos hacer esto sin la financiación de un inversor externo. Gracias al acercamiento "lean" que hemos tenido con Otter, hemos podido ahorrarnos mucho dinero y tiempo. No obstante, en el ecosistema-startup, parece que buscar a un inversor es el paso natural que tienes que dar. Por supuesto es algo positivo para un negocio pero, en mi opinión, se tiene que hacer en el momento adecuado. 

Ya que de momento preferimos seguir autofinanciando el proyecto, tener este retorno de la inversión gracias a vender lo que no uso ha sido un alivio y una pequeña-gran inversión en nuestro proyecto.

Limpia tu vida y deja espacio para grandes ideas

Como para todo en la vida, no hay una única verdad ni “solución mágica” para nada. Como individuos únicos que somos, también hay soluciones únicas  y originales que se adaptan mejor a cada uno de nosotros. Nos podemos perder leyendo artículos o escuchando podcasts con consejos y maravillosos "tips" para todo. Por lo que a mi respecta, lo mejor que se puede hacer con toda esta información (que por suerte tenemos) es primero escucharla y procesarla, y después adaptarla a nuestro aire.

Está siendo una gran experiencia ver el impacto que tiene en mi día a día el cuestionarme a mí misma qué me aporta valor y qué no en todos los aspectos de mi vida y no tan solo en lo material. No es tan solo por el aspecto económico sino también por tener una forma de crear más espacio en mi mente y en mi hogar.

Cuando creas espacio en tu vida a todos los niveles, sientes más energía, más claridad mental y concentración. Realmente estoy disfrutando esta nueva perspectiva, y espero que estas reflexiones de mis primeros pasos en una vida más minimalista te sirvan a ti también de inspiración.

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