Caro Pons.
Arquitecta e interiorista.

El mundo está lleno de cosas, tenemos que avanzar hacia vivir mejor y no vivir con más."

Entrevista 
Maria Carvajal

Fotografía
Álvaro Valdecantos
 

Caro Pons es una arquitecta e interiorista centrada en proyectos de vivienda y reforma de  interiores. Nacida en Brasil, su espíritu nómada la ha llevado a vivir entre Barcelona y São Paulo, Atenas, y actualmente la encontrarás en París. Tuvimos el placer de tenerla como clienta en Otter al usar nuestra plataforma para realizar su último proyecto.

Para Caro ser arquitecta es un trabajo multidisciplinar, que conlleva unas prácticas técnicas y otras prácticas más humanas. Por eso para ella es necesario conocer mucho la realidad humana, las capadidades y descapacidades, deseos... y transmitirlo a través de algo concreto y funcional. Nos comenta que para ella ser arquitecta es como un conjunto de asignaturas y especialidades y con la que se debe tocar un poco de todo y trabajar en equipo, cliente incluido.

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¿En el caso de este último proyecto de reforma que has realizado, qué necesitaba el cliente y cómo quisiste resolverlo?

Siempre me preocupo por los deseos, aspiraciones, objetivos... Nosotros tenemos que aboserver todo esto, sacarle cosas de dentro al cliente, y sacar insights que puedan aportarle nuevas respuestas. Como empecé mi carrera muy joven en cuanto terminé de estudiar, me enfrenté con proyectos que al cabo de dos años se quedaban obsoletos y el cliente necesita adaptar esa obra. Por eso mi preocupación siempre es, teniendo en cuenta la inversión que supone para un cliente, que el proyecto sea flexible para poder adaptarse a nuevas demandas en un futuro. Y esto coincide mucho con mi dedicación actual a la gente mayor para que uno pueda envejecer en su propia casa.

Pienso que es importante pensar en los usos futuros, o dar al cliente en el mismo proyecto otras posibilidades para que tenga presente qué fases se pueden complementar en el futuro. Hay todo un trabajo de conocer muy bien al cliente y plantearle las preguntas adecuadas. Por ejemplo en el proyecto realizado, presenté al cliente 12 layouts diferentes para que pudiéramos contemplar todas las opciones posibles.

En este proyecto el cliente tenía muchas dudas, ya que son una pareja joven y este era el primer piso propio para ellos. Por eso hice reuniones con cada uno por separado para saber cuáles eran las aspiraciones y deseos de cada uno, o detalles de la pareja como por ejemplo cómo se conocieron o qué viaje había sido más especial. De alguna manera para poder traer alguna textura, olor, recuerdo... que pudiera materializar de forma subjetiva pero intencional, algún elemento de ahí al proyecto. Son detalles sutiles que nos pueden tocar. A parte de las necesidades jugamos con estas cosas.

En un proyecto de vivienda llegas a una intimidad con el cliente y a descubrir cosas que uno ni siquiera se espera o es consciente"

A parte de estos matices que has recuperado de los clientes, ¿qué dirías que has puesto de tu visión, de tus valores o tu propio estilo en este proyecto?

Estéticamente no sé si en este caso hay una línea. Hay gente que si que identifica mis proyectos, pero para mi como cada proceso es muy intenso suele desconectarme cuando termina. Lo que más se puede ver (que igual lo veo yo porque me acuerdo de los procesos), es de esas ganas de solucionar o responder a esos deseos del cliente, que no son puramente funcionales o estéticos. El lugar nos cuenta mucho. 

Como cada cliente me pide una cosa y me adapto a sus necesidades quizás por eso no tengo esa línea estética tan definida en mis proyectos y pueden ser tan diferentes el uno del otro. Lo que sí tienen en común todos ellos es dar esta respuesta al lugar y al cliente, para mí es más importante. 

Esto es lo que me llevó también a desarrollar proyectos para quien tiene unas necesidades especiales en el sentido físico, teniendo en cuenta estas diversidades funcionales. Y al mismo tiempo una pareja también tiene sus necesidades especiales.

¿Cuál fue tu primer contacto con tu trabajo o el momento en el que te diste cuenta que querías dedicarte a la arquitectura?

De pequeña. Mi madre era interiorista y yo desde pequeña tenía la manía de ponerlo todo en su lugar. Mi manera de jugar era montar u ordenar la casa de muñecos. Cuando mi madre pasaba la noche haciendo las perspectivas a mano, yo le ayudaba a pintar algunos detalles antes de su entrega. Ella tenía su estudio en la buhardilla de nuestra casa, así que crecí en medio de sus revistas de arquitectura, decoración, las muestras de las telas...

Realmente cuando decidí que quería estudiar arquitectura fue cuando llegué a Barcelona, que para mí fue un shock viniendo de Sao Paulo. La dinámica urbana tan diferente me sorprendió y me movió de tal manera que necesité entender por qué aquí uno camina, por qué es seguro, por qué se utiliza el espacio de tal manera.

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“Para mí se trata de ir de lo universal a lo particular y resolver las demandas del cliente, ya sean físicas, emocionales, subjetivas, mentales... Ese es el nexo común de mis proyectos"

Cuéntanos cuál sería para ti un proyecto ideal. ¿Qué elementos pondrías en tu “wishlist” en el momento de recibir un encargo de un cliente?

Quizás suena un poco tópico pero veo a mucha gente mayor que tiene mucha energía, tiempo y dinero para salir y no encuentra el sitio ni el ambiente. Nosotras mismas en 20 años puede que no sepamos dónde ir a bailar. Incluso yo me he sentido mayor yendo a algún concierto o club porque el público general está en los 20-25 años. Mis padres me preguntan dónde salir porque creen que estoy más actualizada con las opciones de la ciudad, pero no puedo recomendarles muchos sitios porque ni la música, ni los acabos o los tipos de asientos no hablan con ellos. Mi proyecto ideal sería ofrecer lugares para que podamos envejecer en nuestro barrio o nuestro lugar, y que nuestro piso se pueda adaptar a ello. ¿Qué haremos de los 60 a los 90? Ese es el público las necesidades del cual quiero responder. Quiero estudiar nuevas tipologías espaciales para atender a este público que va a crecer mucho en tan solo dos décadas.

En el proceso de trabajo cuáles dirías que son para ti los puntos más clave o de más impacto en el resultado final.

Este primer momento de conocer muy bien el cliente, de explotar con tiempo y dedicación esta parte. Esta primera fase de estudio es clave, y con la que además hay que practicar el desapego para aceptar que esta primera idea no tiene por qué ser la definitiva y la que encaje con el cliente. Y a partir de aquí el reto está en llevar esto a modo de puente para tratar con todos los proveedores y con este pack de cosas compatibilizar todas las partes y hacer que todo funcione. 

¿Cómo es un día a día tuyo? ¿Qué hábitos o procesos de trabajo te gusta tener?

Yo soy diurna. Por las mañanas nadie me llama, así que prefiero empezar a las 5am hasta las 10am cuando puedo evitar mirar emails, y me dedico a pensar y ordenar mi agenda. Lo primero que hago es dedicar media hora a organizar lo que tengo que hacer. Y luego me dedico a pensar qué es lo más prioritario o lo que necesita más tiempo y calma.  A partir de las 10am si hay alguna obra en marcha aprovecho para hacer la visita que sea necesaria y así tener la tarde para gestionar. A veces tengo que volver por la noche pero no me gusta trabajar a esas horas. Siempre los puntos introspectivos, de organización y atención los dejo para la mañana, y a partir de las 4-5 intento dejar las tareas prácticas.

Uso un calendario digital (Google Calendar) pero sigo usando el papel, es mi material principal y tengo una libreta para cada proyecto. Soy digital y analógica a la vez, aunque más tirando a analógico, me siguen encantando los lápices y los bolis de colores.

¿Cuál dirías que es tu “para qué” haces lo que haces?

Me costó un poco percibirlo, pero aunque suene altruista me he dado cuenta que lo que más me gusta es ayudar, ofrecer. Un amigo piscoanalista una vez me dijo que eso podía ser un "egoismo disfrazado", pero pienso que si me estoy haciendo bien a mí misma y a otro a la vez mejor que mejor, ¿no? 

En mi caso mi ego no se alimenta de buscar el éxito a través del reconocimiento social. Para mí quien tiene que considerarme mejor o peor son mis clientes. Lo que me alimenta de verdad es darles las respuestas que les conviene. Si luego una revista lo publica me parece muy bien, pero no es mi foco. Para mí la razón de mi hacer profesional y personal es ayudar. Ahora en París trabajo como voluntaria y me doy cuenta que la clave es poder vivir de aquello que nos resulta natural hacer y que nos da alegría, que no supone un esfuerzo. Y tras hacer un proceso de autoreflexión con esto, en mi caso he visto claramente que es atender a personas, como ayudar a gente mayor. Para mi es la mejor terapia. Y esto casa con diseñar espacios, ¿por qué no hacer todo esto a la vez?

Quiero hacer algo que responda a una demanda mal asistida, específica, no hacer un producto más"

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